El aislamiento de ADN es una técnica utilizada para extraer ADN de muestras biológicas, que posteriormente puede utilizarse para el análisis genético y la clonación. Es un paso clave en muchos experimentos biológicos, como la PCR y la clonación.
Cómo aislar el ADN
El procedimiento se basa en una serie de pasos químicos y físicos para romper las membranas celulares, manteniendo intactas las frágiles cadenas de ADN.
- Lisis
El primer paso es romper las células. Esto se realiza utilizando un tampón de lisis, que generalmente contiene detergentes (como SDS) para disolver las membranas celulares grasas y enzimas (como la proteinasa K) para descomponer las proteínas que mantienen el ADN firmemente enrollado. En algunos casos, se utiliza fuerza mecánica, como moler una muestra en nitrógeno líquido, para romper las resistentes paredes celulares.
- Extracción y purificación de proteínas
Una vez que las células se rompen, se obtiene un “lisado”: una mezcla desordenada de ADN, ARN, proteínas y lípidos. Para separar el ADN, los científicos suelen añadir sales concentradas o disolventes orgánicos (como fenol-cloroformo). Esto provoca que las proteínas se aglomeren y se hundan, mientras que el ADN permanece disuelto en la capa líquida. La muestra se centrifuga, lo que obliga a los residuos pesados a descender al fondo, dejando el líquido rico en ADN en la superficie.
- Precipitación
El ADN es soluble en agua, pero insoluble en alcohol. Al añadir etanol o isopropanol helados, las moléculas de ADN se aglutinan y se hacen visibles a simple vista. Suelen verse como hilos finos y blancos, similares a mocos, o una pequeña bolita blanca en el fondo del tubo.
- Lavado y resuspensión
La bolita de ADN se lava con etanol al 70 % para eliminar cualquier sal o contaminante restante. Finalmente, se evapora el alcohol y el ADN purificado se redisuelve (resuspende) en un tampón limpio a base de agua. Este “oro puro” puede conservarse en un congelador durante años o utilizarse inmediatamente para experimentos.