La validación de métodos es el proceso documentado de demostrar que un método analítico funciona de manera fiable para su aplicación prevista. Las agencias reguladoras como la ICH, USP, FDA e ISO exigen validación para métodos utilizados en pruebas de liberación farmacéutica, diagnósticos clínicos, cumplimiento ambiental y seguridad alimentaria. La validación asegura que el método genera datos defendibles y reproducibles dentro de criterios de aceptación definidos.
La exactitud (veracidad) mide qué tan cerca está el valor medido del valor verdadero y se evalúa mediante experimentos de recuperación de analito añadido, análisis de materiales de referencia certificados (CRM) o comparación con un método de referencia. La precisión describe la cercanía de mediciones replicadas y se expresa como desviación estándar relativa (%RSD). La repetibilidad (precisión intra-ensayo) se obtiene analizando réplicas en las mismas condiciones el mismo día. La reproducibilidad (precisión entre laboratorios) evalúa el rendimiento en diferentes laboratorios, analistas e instrumentos. La precisión intermedia combina ambas, variando factores como el día, el analista o el instrumento dentro de un solo laboratorio.
La especificidad (selectividad) demuestra que el método mide el analito de manera inequívoca en presencia de interferentes — componentes de la matriz, productos de degradación o sustancias relacionadas. Para métodos cromatográficos, la especificidad se demuestra mediante la resolución en la línea base de todos los picos. El límite de detección (LOD) y el límite de cuantificación (LOQ) definen la capacidad del método a bajas concentraciones. El LOD es la señal detectable más pequeña (típicamente S/N ≥ 3 o 3,3σ/S), mientras que el LOQ es la concentración más baja que puede cuantificarse con exactitud y precisión aceptables (S/N ≥ 10 o 10σ/S).
La linealidad es la capacidad del método para producir resultados de prueba proporcionales a la concentración del analito en un rango dado, demostrada por el coeficiente de correlación (r² ≥ 0,995 o 0,999), la intersección con el eje y y el análisis de residuales. El rango es el intervalo entre las concentraciones superior e inferior donde el método ha demostrado linealidad, exactitud y precisión aceptables. La robustez mide la resistencia del método a variaciones deliberadas en parámetros como pH, temperatura, caudal o volumen de inyección. La resistencia (ahora a menudo incluida en robustez) se refiere históricamente a la reproducibilidad en diferentes condiciones operativas.
La prueba de idoneidad del sistema (SST) se realiza antes y durante cada ejecución analítica para verificar que el instrumento y el método funcionan de manera aceptable. Los parámetros de SST incluyen resolución, factor de cola, platos teóricos y precisión de inyecciones replicadas. Un protocolo de validación formal especifica los experimentos, criterios de aceptación y métodos estadísticos de antemano. El informe de validación final documenta todos los resultados, desviaciones y una declaración del alcance y limitaciones previstos del método. Los métodos totalmente validados proporcionan la base para datos analíticos fiables en todas las industrias reguladas.