Skip to content

Article image
Mecanismos de absorción

La absorción es el proceso por el cual un fármaco viaja desde su lugar de administración a la circulación sistémica. Para que un fármaco ejerza un efecto farmacológico, primero debe llegar al torrente sanguíneo en concentraciones suficientes para producir una respuesta. Los mecanismos por los cuales los fármacos cruzan las membranas biológicas son variados y dependen de las propiedades fisicoquímicas del fármaco, la naturaleza de la membrana y la presencia de sistemas de transporte especializados.

Difusión pasiva

El mecanismo más común de absorción de fármacos es la difusión pasiva, en la que las moléculas del fármaco se mueven a lo largo de un gradiente de concentración desde un área de alta concentración a un área de baja concentración. Este proceso no requiere energía y está impulsado únicamente por la diferencia de concentración a través de la membrana. La mayoría de los fármacos son ácidos o bases débiles y su grado de ionización a un pH determinado determina su capacidad para cruzar las membranas lipídicas. La forma unionizada es soluble en lípidos y puede difundirse libremente, mientras que la forma ionizada es soluble en agua y está atrapada. Este principio se resume en la hipótesis de la partición del pH, que predice que los fármacos ácidos se absorben mejor en ambientes ácidos como el estómago, mientras que los fármacos básicos se absorben mejor en ambientes alcalinos como el intestino delgado.

La velocidad de difusión pasiva sigue la ley de Fick, que establece que la velocidad es proporcional al gradiente de concentración, el área de superficie y el coeficiente de permeabilidad del fármaco. El intestino delgado, con sus extensas vellosidades y microvellosidades, proporciona una superficie enorme para la absorción, lo que lo convierte en el sitio principal para la mayoría de los fármacos administrados por vía oral, independientemente de su pKa.

Difusión facilitada y transporte activo

Algunos medicamentos requieren difusión facilitada, un proceso mediado por un portador que no consume energía pero permite el movimiento a favor de un gradiente de concentración a un ritmo más rápido que el que permitiría la difusión pasiva por sí sola. Las proteínas portadoras se unen al fármaco en un lado de la membrana y sufren un cambio conformacional para liberarlo en el otro lado. Este proceso es saturable y selectivo, lo que significa que sólo los fármacos con la estructura molecular adecuada pueden utilizar un vehículo determinado.

El transporte activo se diferencia en que mueve los fármacos contra un gradiente de concentración y requiere energía, normalmente en forma de trifosfato de adenosina. Este mecanismo es particularmente importante para fármacos que estructuralmente se parecen a sustancias endógenas, como la levodopa, que utiliza el gran transportador de aminoácidos neutro. Los sistemas de transporte activo son saturables, pueden inhibirse competitivamente y exhiben especificidad de sustrato.

Endocitosis y Transcitosis

Para moléculas muy grandes y fármacos macromoleculares, la endocitosis proporciona una ruta a través de las membranas celulares. La membrana celular se invagina para fagocitar la molécula del fármaco, formando una vesícula que se internaliza en la célula. Luego, el contenido de la vesícula puede liberarse dentro de la célula o transportarse a través de la célula y liberarse en el lado opuesto, un proceso llamado transcitosis. Este mecanismo es relevante para ciertos fármacos peptídicos, vacunas y sistemas de administración de fármacos dirigidos, como las nanopartículas.

El papel de los transportadores de eflujo

Un modulador importante de la absorción del fármaco es el transportador de eflujo glicoproteína P, que se encuentra en la membrana apical de las células epiteliales intestinales. La glicoproteína P bombea activamente una amplia gama de fármacos de regreso a la luz intestinal, lo que limita su absorción. Este transportador también se expresa en la barrera hematoencefálica, donde restringe la entrada del fármaco al sistema nervioso central. Muchas interacciones entre fármacos se producen mediante la inhibición o inducción de la glicoproteína P, alterando la biodisponibilidad de los medicamentos coadministrados.

Factores que afectan la absorción

Varios factores influyen en la absorción de fármacos más allá de los mecanismos de transporte de membrana. El pH gastrointestinal varía a lo largo del tracto digestivo y afecta la ionización de los fármacos. La tasa de vaciado gástrico determina la rapidez con la que un fármaco alcanza su sitio de absorción principal en el intestino delgado. Los alimentos en el estómago pueden retrasar el vaciado gástrico, alterar el pH o unir físicamente los fármacos, reduciendo la absorción. El flujo sanguíneo al sitio de absorción también es importante, ya que mantiene el gradiente de concentración eliminando el fármaco absorbido. Los estados patológicos que afectan la motilidad gastrointestinal o la integridad de la mucosa pueden alterar significativamente los perfiles de absorción.

Comprender estos mecanismos es esencial para predecir el comportamiento de los fármacos, diseñar formas farmacéuticas eficaces y anticipar interacciones que puedan comprometer los resultados terapéuticos. La interacción entre las propiedades del fármaco y los sistemas de transporte biológico determina en última instancia si un fármaco logra una exposición sistémica adecuada.