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Distribución en el cuerpo

La distribución se refiere a la transferencia reversible de un fármaco desde el torrente sanguíneo al espacio intersticial y a las células de los tejidos corporales. Una vez que un fármaco ingresa a la circulación sistémica, se transporta por todo el cuerpo y comienza a moverse hacia varios compartimentos. El alcance y el patrón de distribución determinan qué tejidos están expuestos al fármaco y a qué concentraciones, lo que influye directamente en los efectos terapéuticos y adversos.

Volumen aparente de distribución

El volumen de distribución aparente (Vd) es un concepto teórico que relaciona la cantidad total de fármaco en el organismo con la concentración medida en plasma. No es un volumen fisiológico real sino más bien una indicación de cuán ampliamente se distribuye un fármaco en los tejidos. Un Vd bajo, típicamente inferior al volumen de agua corporal total (aproximadamente 42 L en un adulto de 70 kg), sugiere que el fármaco permanece en gran medida en el plasma o el líquido extracelular. Un Vd alto, que excede el agua corporal total, indica unión y secuestro tisular extenso. Por ejemplo, la digoxina tiene un Vd de aproximadamente 500 L, lo que refleja su amplia unión al tejido del músculo cardíaco y esquelético.

Unión a proteínas plasmáticas

Una vez en el torrente sanguíneo, muchos fármacos se unen de forma reversible a las proteínas plasmáticas. La albúmina es la proteína plasmática más abundante y se une principalmente a fármacos ácidos, mientras que la glucoproteína ácida alfa-1 se une a fármacos básicos. Sólo la fracción libre o no unida de un fármaco puede cruzar las membranas y llegar a su sitio de acción. Por tanto, la unión a proteínas actúa como un reservorio: a medida que se elimina el fármaco libre, el fármaco unido se disocia para mantener el equilibrio. Los cambios en los niveles de proteínas debido a enfermedades, embarazo o desnutrición pueden alterar la fracción libre y afectar la distribución y actividad de los fármacos.

Unión y redistribución de tejidos

Los fármacos pueden acumularse en tejidos específicos mediante la unión a proteínas, ácidos nucleicos o lípidos intracelulares. Los fármacos altamente lipófilos, como el tiopental, se dividen fácilmente en el tejido adiposo, donde pueden almacenarse y liberarse lentamente. Este fenómeno contribuye a la redistribución, donde un fármaco se distribuye inicialmente a órganos altamente perfundidos, como el cerebro y el corazón, produciendo una rápida aparición del efecto, y luego se redistribuye a tejidos menos perfundidos, como la grasa y los músculos, terminando el efecto. La redistribución es un concepto clave para comprender la duración de la acción de muchos agentes anestésicos.

Barreras a la distribución

Varias barreras anatómicas restringen la distribución de fármacos a determinados órganos. La barrera hematoencefálica consiste en uniones estrechas entre las células endoteliales capilares del sistema nervioso central, que impiden el paso de fármacos polares y de gran peso molecular. Sólo las moléculas pequeñas y lipófilas pueden cruzar la barrera hematoencefálica mediante difusión pasiva, mientras que otras requieren mecanismos de transporte activo. Los transportadores de salida de glicoproteína P en la barrera hematoencefálica restringen aún más la entrada bombeando los fármacos de regreso al torrente sanguíneo.

La barrera placentaria separa las circulaciones materna y fetal. La mayoría de los fármacos atraviesan la placenta por difusión pasiva y la liposolubilidad, el peso molecular y el grado de ionización determinan el grado de transferencia. Esto tiene implicaciones críticas para la terapia farmacológica durante el embarazo, ya que muchos medicamentos pueden llegar al feto y potencialmente causar daño.

Factores que afectan la distribución

Múltiples factores influyen en cómo se distribuye un fármaco por todo el cuerpo. La tasa de perfusión determina la rapidez con la que un fármaco llega a diferentes órganos, y los tejidos altamente perfundidos como el hígado, los riñones, el cerebro y el corazón reciben el fármaco rápidamente. La permeabilidad capilar varía entre los tejidos y afecta la salida del fármaco del torrente sanguíneo. Las propiedades fisicoquímicas del fármaco en sí, incluida la solubilidad lipídica, el tamaño molecular y el estado de ionización a pH fisiológico, rigen su capacidad para cruzar membranas. La unión a proteínas plasmáticas y componentes tisulares modifica aún más los patrones de distribución. La edad, la composición corporal, el embarazo y los estados patológicos introducen una variabilidad que debe considerarse en la práctica clínica.

Una comprensión profunda de la distribución de fármacos permite a los médicos predecir qué tejidos estarán expuestos, estimar la dosis de carga adecuada y anticipar posibles interacciones farmacológicas que surjan del desplazamiento de la unión de proteínas.