En resumen, la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) es una técnica de laboratorio que se utiliza para generar millones de copias de un segmento específico de ADN. Los científicos a menudo necesitan estudiar el ADN, pero las muestras biológicas (como una gota de sangre o un hisopo de la mejilla) suelen contener una cantidad muy pequeña de material genético, demasiado pequeña para verla o analizarla directamente. La PCR resuelve este problema de encontrar una aguja en un pajar amplificando el ADN hasta obtener una cantidad suficiente para trabajar con él.
Cómo funciona la PCR: El ciclo de tres pasos
La PCR no requiere maquinaria compleja para “cortar y pegar” el ADN; en su lugar, utiliza cambios de temperatura para controlar la reacción. El proceso ocurre dentro de un termociclador y se repite aproximadamente de 25 a 40 veces.
- Desnaturalización (Descompresión)
La mezcla de reacción se calienta a aproximadamente 95 °C. A esta alta temperatura, los enlaces de hidrógeno que unen las dos hebras de la doble hélice del ADN se rompen, provocando que el ADN se separe en dos hebras simples.
- Recolección (Primación)
La temperatura se reduce a entre 50 °C y 65 °C. Esto permite que fragmentos cortos de ADN personalizado, llamados cebadores, se unan (recolecten) a las secuencias diana específicas del ADN monocatenario. Estos cebadores actúan como marcadores, indicando a la enzima exactamente dónde comenzar la copia.
- Extensión (Construcción)
La temperatura se eleva a aproximadamente 72 °C. Una enzima llamada Taq polimerasa (una ADN polimerasa termoestable) se adhiere a los cebadores y comienza a añadir nucleótidos a la hebra. Construye una nueva hebra complementaria de ADN, duplicando efectivamente la cantidad de ADN diana.