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anestésicos

Los anestésicos son medicamentos que producen pérdida reversible de sensación o conciencia, permitiendo procedimientos quirúrgicos y de diagnóstico que de otro modo serían imposibles debido al dolor y la conciencia. Se clasifican en anestésicos locales, que bloquean la conducción nerviosa en un área específica, y anestésicos generales, que producen un estado controlado de inconsciencia, amnesia, analgesia e inmovilidad.

¿Qué son los anestésicos?

La anestesia moderna implica un enfoque equilibrado que combina múltiples agentes para lograr los componentes deseados del estado anestésico y al mismo tiempo minimizar los efectos adversos. La evolución de la anestesia con un solo agente a regímenes multimodales ha mejorado los perfiles de seguridad y recuperación. Los anestesiólogos seleccionan agentes según el procedimiento, las características del paciente y los requisitos específicos de amnesia, analgesia y relajación muscular.

Mecanismo de acción

Anestésicos locales como la lidocaína, la bupivacaína y la ropivacaína bloquean reversiblemente los canales de sodio dependientes de voltaje en las fibras nerviosas, previniendo la fase de despolarización de los potenciales de acción. Se unen a la porción intracelular del canal de sodio y exhiben un bloqueo dependiente del uso, lo que significa que afectan preferentemente a los nervios que se activan rápidamente. Esta propiedad explica por qué las fibras dolorosas de pequeño diámetro se bloquean antes que las fibras motoras más grandes. Los anestésicos locales se pueden administrar mediante aplicación tópica, infiltración, bloqueo nervioso, vía epidural o espinal, según la distribución requerida de la anestesia.

Los anestésicos generales actúan a través de múltiples objetivos moleculares. El propofol, el agente de inducción intravenoso más utilizado, potencia la actividad del receptor GABA-A, produciendo un rápido inicio y finalización de la hipnosis con propiedades antieméticas. El etomidato también mejora la actividad del receptor GABA-A con una depresión cardiovascular mínima, lo que lo hace útil en pacientes hemodinámicamente inestables. La Ketamina produce anestesia disociativa a través del antagonismo del receptor NMDA, proporcionando analgesia y anestesia con estabilidad respiratoria.

Los anestésicos inhalados como el sevoflurano y el desflurano producen anestesia mediante la potenciación de los receptores GABA-A y de glicina y la inhibición de los receptores excitadores de glutamato. La concentración alveolar mínima es la medida estándar de potencia, y los valores más bajos indican una mayor potencia. Los agentes inhalados permiten un mantenimiento titulable de la anestesia y una rápida aparición debido a la eliminación pulmonar.

Usos terapéuticos

Los anestésicos locales permiten procedimientos quirúrgicos menores, trabajos dentales y anestesia regional para cirugías mayores, lo que reduce la necesidad de anestesia general y sus riesgos asociados. Los anestésicos generales se utilizan para procedimientos quirúrgicos que requieren pérdida del conocimiento, amnesia e inmovilidad. También se utilizan para procedimientos de sedación, terapia electroconvulsiva y tratamiento de la presión intracraneal elevada.

Efectos adversos

La toxicidad de los anestésicos locales afecta principalmente al sistema nervioso central y al sistema cardiovascular. Los primeros síntomas incluyen entumecimiento perioral, sabor metálico y mareos, que progresan a convulsiones y pérdida del conocimiento. La toxicidad cardiovascular incluye depresión miocárdica, arritmias y paro cardíaco. La bupivacaína tiene una propensión particular a la toxicidad cardíaca debido a la lenta disociación de los canales de sodio cardíacos.

Los anestésicos generales causan depresión respiratoria y cardiovascular dependiente de la dosis. El propofol causa hipotensión y depresión respiratoria con dolor al inyectarse. La ketamina provoca delirio de aparición y aumento de la presión intracraneal. Los anestésicos inhalados pueden desencadenar hipertermia maligna en personas susceptibles y provocar náuseas y vómitos posoperatorios.

Contraindicaciones

Se deben evitar los anestésicos locales con epinefrina en áreas con irrigación arterial terminal para prevenir la necrosis isquémica. Se requiere precaución en pacientes con insuficiencia hepática con los anestésicos locales de tipo amida. La selección del anestésico general se individualiza según el estado cardíaco, respiratorio y metabólico.

Conclusión

Los anestésicos permiten la cirugía moderna mediante el bloqueo reversible de la conducción nerviosa o de la conciencia. Los diversos mecanismos de los agentes disponibles permiten a los anestesiólogos adaptar el plan anestésico al paciente y al procedimiento, optimizando la seguridad y la recuperación.