Los protozoos intestinales son parásitos eucariotas unicelulares que infectan el tracto gastrointestinal, causando morbilidad significativa en todo el mundo. Las especies más importantes son Giardia lamblia, Cryptosporidium parvum y Entamoeba histolytica, cada una con biología, epidemiología y manifestaciones clínicas distintas.
Giardia lamblia (Giardiasis)
Giardia lamblia es un protozoo flagelado que coloniza el intestino delgado. El parásito existe en dos formas: el trofozoíto, que tiene forma de pera con dos núcleos y cuatro pares de flagelos, y el quiste, que es la forma infecciosa y resistente al ambiente. La transmisión ocurre por vía fecal-oral, a menudo a través de agua o alimentos contaminados.
Después de la ingestión, el desenquistamiento en el duodeno libera trofozoítos que se adhieren al epitelio intestinal mediante un disco succionador ventral. La adhesión causa daño a los enterocitos, atrofia de microvellosidades y malabsorción. Los síntomas incluyen diarrea, calambres abdominales, distensión abdominal, esteatorrea y pérdida de peso. Muchas infecciones son autolimitadas, pero los casos crónicos pueden provocar retraso del crecimiento en niños y síntomas gastrointestinales persistentes.
El diagnóstico de laboratorio se basa en la identificación microscópica de quistes y trofozoítos en muestras de heces. Se utilizan montajes húmedos directos, preparaciones teñidas con yodo y tinciones permanentes como tricrómica o hematoxilina férrica. La detección de antígenos mediante ELISA o inmunofluorescencia proporciona mayor sensibilidad. Los métodos moleculares incluyendo PCR pueden detectar ADN de Giardia y son útiles para pruebas confirmatorias y genotipificación.
El tratamiento es con metronidazol, tinidazol o nitazoxanida.
Cryptosporidium parvum (Criptosporidiosis)
Cryptosporidium parvum es un parásito apicomplejo que infecta las células epiteliales del intestino delgado. El estadio de ooquiste es altamente resistente al cloro y puede sobrevivir en agua clorada, lo que lo convierte en una causa común de brotes transmitidos por el agua. La especie C. hominis infecta principalmente a humanos, mientras que C. parvum es zoonótico, transmitido desde el ganado y otros animales.
El ciclo de vida incluye etapas sexuales y asexuales dentro de un solo huésped. Los esporozoítos liberados de los ooquistes ingeridos invaden los enterocitos, donde sufren merogonia, gametogonia y esporogonia. La autoinfección ocurre a través de ooquistes de pared delgada, perpetuando la infección en huéspedes inmunocomprometidos.
En individuos inmunocompetentes, la criptosporidiosis causa diarrea acuosa autolimitada que se resuelve en 1 a 2 semanas. En pacientes inmunocomprometidos, particularmente aquellos con VIH/SIDA o sometidos a trasplante, la infección puede volverse crónica, grave y potencialmente mortal, con afectación del tracto biliar que lleva a colangitis.
El diagnóstico se realiza mediante tinción de ácido-resistencia modificada de muestras de heces, que revela ooquistes de color rojo-rosado de 4 a 6 µm de diámetro. La detección de antígenos mediante ELISA o inmunofluorescencia se utiliza ampliamente. La PCR proporciona identificación de especies y es más sensible que la microscopía. Cryptosporidium a menudo se incluye en paneles de PCR gastrointestinales multiplex.
La nitazoxanida es el único tratamiento aprobado por la FDA, aunque tiene eficacia limitada en pacientes inmunocomprometidos. La restauración inmune es esencial para manejar la criptosporidiosis en pacientes con VIH.
Entamoeba histolytica (Amebiasis)
Entamoeba histolytica es un protozoo ameboide que causa amebiasis intestinal y extraintestinal. Existe como trofozoíto invasivo y quiste infeccioso. La forma de quiste es resistente a la acidez gástrica y a las condiciones ambientales. La transmisión ocurre mediante la ingestión de quistes en alimentos o agua contaminados.
En el colon, los trofozoítos pueden invadir la mucosa intestinal, causando úlceras en forma de matraz y colitis amebiana. Los síntomas van desde diarrea leve hasta disentería grave con sangre y moco. La infección extraintestinal más comúnmente afecta al hígado, resultando en absceso hepático amebiano, que se presenta con dolor en el cuadrante superior derecho, fiebre y leucocitosis.
La diferenciación de E. histolytica del comensal no patógeno E. dispar es esencial. La microscopía no puede distinguirlos de manera confiable. Se requiere detección de antígenos mediante ELISA específico para E. histolytica, PCR o análisis de isoenzimas. La amebiasis invasiva se trata con tinidazol o metronidazol seguido de un agente luminal como paromomicina para eliminar los quistes.