La micología médica aborda las infecciones fúngicas en humanos. Las levaduras son hongos unicelulares que se reproducen por gemación. Las levaduras más clínicamente significativas pertenecen a los géneros Candida y Cryptococcus. La incidencia de infecciones fúngicas invasivas ha aumentado drásticamente con la creciente población de pacientes inmunocomprometidos.
Las especies de Candida son comensales del tracto gastrointestinal, la piel y las membranas mucosas. C. albicans es la especie patógena más común, pero las especies no albicans, incluyendo C. glabrata, C. parapsilosis, C. tropicalis y C. krusei, son cada vez más importantes. La candidiasis varía desde infecciones mucocutáneas superficiales (candidiasis oral, candidiasis vulvovaginal) hasta candidemia invasiva con diseminación a órganos profundos. Los factores predisponentes incluyen uso de antibióticos, inmunosupresión, catéteres permanentes y diabetes.
El diagnóstico de laboratorio de la candidiasis incluye microscopía directa de muestras clínicas que muestran células de levadura en gemación con pseudohifas, cultivo en agar Sabouraud dextrosa e identificación mediante prueba del tubo germinal (C. albicans es positiva), agar cromogénico o MALDI-TOF MS. La prueba de susceptibilidad antifúngica mediante microdilución en caldo guía la selección del tratamiento.
Cryptococcus neoformans y C. gattii causan criptococosis. C. neoformans es un patógeno oportunista importante en pacientes con VIH/SIDA, causando meningoencefalitis. El hongo tiene una cápsula de polisacárido que es su principal factor de virulencia. El diagnóstico utiliza tinción con tinta china de muestras de LCR para visualizar células de levadura encapsuladas, detección de antígenos mediante aglutinación de látex o ensayo de flujo lateral, y cultivo. El tratamiento implica anfotericina B con fluocitosina para la terapia de inducción seguida de mantenimiento con fluconazol.
La resistencia antifúngica es una preocupación creciente. La resistencia a azoles en especies de Candida, particularmente C. glabrata y C. auris, limita las opciones de tratamiento. La resistencia a equinocandinas está emergiendo. La prueba de susceptibilidad es esencial para guiar la terapia en infecciones invasivas.