Las reacciones a las transfusiones son eventos adversos asociados con la administración de productos sanguíneos. Van desde emergencias leves y autolimitadas hasta emergencias que ponen en peligro la vida. El reconocimiento oportuno, el tratamiento inmediato y la investigación de laboratorio exhaustiva son esenciales para la seguridad del paciente y para prevenir la recurrencia.
Reacción aguda de transfusión hemolítica
La reacción transfusional hemolítica aguda (AHTR, por sus siglas en inglés) es la reacción transfusional más peligrosa, generalmente causada por incompatibilidad ABO (el paciente anti-A/anti-B reacciona con los antígenos de los glóbulos rojos del donante). El inicio es durante o a los pocos minutos de la transfusión. Los síntomas incluyen fiebre, escalofríos, dolor de espalda/flanco, opresión en el pecho, hipotensión, orina oscura (hemoglobinuria) y sangrado difuso (CID). Hallazgos de laboratorio: hemoglobinemia (plasma rosado), hemoglobinuria, LDH elevada, haptoglobina baja, prueba de antiglobulina directa (DAT) positiva y prueba cruzada repetida positiva. El tratamiento consiste en el cese inmediato de las transfusiones, la reanimación con líquidos por vía intravenosa, el apoyo con vasopresores y el tratamiento de la CID y la insuficiencia renal. La prevención se basa en una identificación rigurosa del paciente antes de la transfusión. AHTR tiene una mortalidad del 5 al 10%.
Reacción tardía de transfusión hemolítica
La reacción transfusional hemolítica tardía (DHTR) ocurre entre 2 y 10 días después de la transfusión en pacientes con aloinmunización previa cuyo título de anticuerpos había caído por debajo de niveles detectables (respuesta anamnésica). Los anticuerpos comunes incluyen anti-Kidd (Jkᵃ, Jkᵇ), anti-Duffy (Fyᵃ), anti-E y anti-K. Los síntomas son más leves que los del AHTR: caída de hemoglobina, ictericia, febrícula y DAT (campo mixto) positivo. La prueba de anticuerpos se vuelve positiva. La gestión es de apoyo; la mayoría de los pacientes se recuperan sin tratamiento específico. La prevención requiere un cuidadoso mantenimiento de registros de los anticuerpos conocidos y el suministro de sangre con antígenos negativos.
Reacción febril de transfusión no hemolítica
La reacción transfusional febril no hemolítica (FNHTR) es la reacción más común y ocurre en 1 a 3% de las transfusiones. Fiebre (≥ 38°C o ≥ 1°C de aumento) con escalofríos y escalofríos durante o dentro de las 4 horas posteriores a la transfusión. Es causada por citocinas acumuladas en productos sanguíneos almacenados (especialmente plaquetas) o anticuerpos del receptor que reaccionan con los leucocitos del donante. El diagnóstico es de exclusión: se deben descartar infección, hemólisis y contaminación bacteriana. Manejo: suspender la transfusión, excluir la hemólisis (inspección visual, DAT, haptoglobina), administrar antipiréticos. La leucorreducción previa al almacenamiento ha reducido significativamente la incidencia de FNHTR.
Reacciones alérgicas y anafilácticas
En 1 a 3% de las transfusiones se producen reacciones alérgicas leves (urticaria, prurito, enrojecimiento), causadas por anticuerpos del receptor contra proteínas plasmáticas del donante. Se tratan interrumpiendo temporalmente la transfusión y administrando antihistamínicos; la transfusión se puede reanudar si los síntomas desaparecen. Las reacciones anafilácticas graves son raras (< 1:20.000), pero potencialmente mortales, y se presentan con hipotensión, broncoespasmo, angioedema y shock. Los pacientes con deficiencia de IgA (que tienen anticuerpos anti-IgA) tienen mayor riesgo y requieren productos sanguíneos lavados o unidades de donantes con deficiencia de IgA. Los productos plasmáticos están contraindicados en estos pacientes.
Lesión pulmonar aguda relacionada con transfusiones (TRALI)
TRALI es la principal causa de mortalidad relacionada con transfusiones. Se presenta como dificultad respiratoria aguda dentro de las 6 horas posteriores a la transfusión: hipoxemia grave (PaO₂/FiO₂ < 300), infiltrados pulmonares bilaterales en la radiografía de tórax y sin evidencia de sobrecarga circulatoria (CVP normal, BNP normal). TRALI es causada por anticuerpos del donante (anti-HLA, anti-HNA) que activan los neutrófilos del receptor en la microvasculatura pulmonar, provocando fuga capilar. El tratamiento es de apoyo con oxígeno suplementario y ventilación mecánica según sea necesario. Prevención: uso de donantes de plasma exclusivamente masculinos o femeninos nunca transfundidos (reduciendo los anticuerpos anti-HLA/HNA). La mortalidad es del 5 al 15%.
Sobrecarga circulatoria asociada a transfusiones (TACO)
TACO se presenta con dificultad respiratoria, hipertensión, taquicardia y BNP elevado durante o dentro de las 6 a 12 horas posteriores a la transfusión, debido a una sobrecarga de volumen circulatorio. Los factores de riesgo incluyen edad > 70 años, insuficiencia cardíaca preexistente, insuficiencia renal y velocidad rápida de transfusión. Manejo: suspender las transfusiones, diuréticos (furosemida), oxígeno suplementario y cuidados de apoyo. Prevención: transfusión a ritmos más lentos, uso de volúmenes menores y diuréticos pretransfusionales en pacientes de alto riesgo.
Contaminación bacteriana
La contaminación bacteriana, especialmente de los concentrados de plaquetas (almacenados a temperatura ambiente), es la complicación infecciosa más común de la transfusión. Los síntomas (fiebre, escalofríos, hipotensión, shock) comienzan durante o poco después de la transfusión. Los organismos gramnegativos (Serratia, Klebsiella, Pseudomonas, E. coli) y los organismos grampositivos (Staphylococcus, Bacillus) son los más comunes. Manejo: cese inmediato de la transfusión, hemocultivos del paciente y del producto, antibióticos de amplio espectro y soporte vasopresor. La detección bacteriana por cultivo (BacT/ALERT) con liberación de negativos hasta la fecha y tecnología de reducción de patógenos han reducido el riesgo.
Enfermedad de injerto contra huésped asociada a transfusión (TA-GVHD)
TA-GVHD es una complicación rara pero casi siempre fatal en la que los linfocitos T del donante se injertan y atacan los tejidos del receptor. Se presenta entre 1 y 6 semanas después de la transfusión con fiebre, erupción (maculopapular eritematosa), diarrea, hepatitis y pancitopenia. El diagnóstico se confirma mediante biopsia de piel y detección del quimerismo del donante (tipificación HLA). No existe ningún tratamiento eficaz; La prevención mediante irradiación gamma de productos celulares para pacientes en riesgo es esencial.