El diagnóstico de laboratorio de infecciones parasitarias se basa en una combinación de métodos microscópicos, inmunológicos y moleculares. La selección del enfoque diagnóstico apropiado depende del parásito sospechado, la presentación clínica y la historia geográfica del paciente.
El examen de heces es el método de diagnóstico principal para parásitos intestinales. El montaje húmedo directo de heces frescas en solución salina y yodo permite la detección de trofozoítos y quistes móviles. Las técnicas de concentración aumentan la sensibilidad al separar los parásitos de los restos fecales. El método de sedimentación con formol-acetato de etilo es adecuado tanto para quistes de protozoos como para huevos de helmintos. La flotación con sulfato de zinc es efectiva para quistes de protozoos pero distorsiona los huevos de trematodos.
Los frotis teñidos permanentes con tricrómico o hematoxilina férrica proporcionan características morfológicas detalladas para la identificación de especies de protozoos. Las tinciones de ácido-resistencia modificada se utilizan para Cryptosporidium, Cyclospora y Cystoisospora. La técnica de Kato-Katz proporciona recuentos cuantitativos de huevos para helmintos transmitidos por el suelo y esquistosomas. El método de la cinta adhesiva detecta huevos de Enterobius vermicularis en la piel perianal.
El examen de sangre detecta parásitos transmitidos por la sangre. Los frotis sanguíneos gruesos y finos teñidos con Giemsa o Field se utilizan para malaria, babesiosis y tripanosomiasis. El frotis grueso concentra parásitos para su detección, mientras que el frotis fino permite la identificación de especies. La cuantificación de parasitemia guía el monitoreo del tratamiento. La detección de microfilarias utiliza frotis sanguíneos gruesos teñidos con Giemsa o concentración de Knott, con sincronización basada en la periodicidad conocida.
El diagnóstico tisular requiere muestras de biopsia. Los huevos de Schistosoma se identifican en secciones de tejido. Las larvas de Trichinella se detectan en biopsias musculares. Los amastigotes de Leishmania se identifican en aspirados de médula ósea, ganglios linfáticos o bazo teñidos con Giemsa. El líquido del absceso hepático amebiano puede mostrar trofozoítos en el margen del absceso.
Los métodos de detección de antígenos proporcionan un diagnóstico rápido para muchas infecciones parasitarias. ELISA y pruebas de flujo lateral inmunocromatográfico detectan antígenos de Giardia, Cryptosporidium y Entamoeba en heces. Las pruebas de diagnóstico rápido de malaria detectan HRP2 y pLDH. Las pruebas de antígeno catódico circulante detectan infección activa por Schistosoma.
Las pruebas serológicas detectan anticuerpos contra antígenos parasitarios y son útiles para parásitos tisulares. ELISA, inmunofluorescencia y Western blot se utilizan para Toxoplasma, Strongyloides, filariasis, esquistosomiasis y cisticercosis. La serología no puede distinguir entre infección pasada y actual en áreas endémicas.
Los métodos moleculares ofrecen la mayor sensibilidad y especificidad. PCR anidada, PCR en tiempo real y paneles gastrointestinales múltiplex detectan y diferencian múltiples parásitos simultáneamente. Los cebadores específicos de género y especie se dirigen a genes de ARN ribosomal, secuencias repetitivas o genes mitocondriales. La PCR cuantitativa mide la carga parasitaria y monitorea la respuesta al tratamiento.